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viernes, 21 de junio de 2013

Numeritis


El pasado martes 18 de junio el Ministerio de Sanidad publicó (por primera vez que yo sepa) los resultados globales de la pasada convocatoria del examen MIR y, como no podía ser de otra manera, han surgido varias conclusiones al respecto.

No soy (ni seré) una experta en el manejo de datos; pero creo que hay que tener en cuenta ciertos detalles a la hora de analizarlos, como, por ejemplo, que la gran mayoría de opositores (desconozco el porcentaje exacto) se prepara el examen en una academia. Entonces, ¿estos datos comparan academias, Facultades o ambas? Ni que decir tiene que parte de estos datos ya los han usado las academias para compararse entre ellas y hacerse autobombo... Aun así, se agradece que el Ministerio publique los datos, ya que llevan demandándose desde hace muchas convocatorias.

Nadie que haya pasado por una Facultad de Medicina de España pone en duda que es necesario un (gran) cambio en la enseñanza que se imparte en las mismas. El plan Bolonia se presentó como la solución a la hora de homogeneizar los planes de estudio y, al final, ha pasado lo de siempre: cada universidad ha hecho el plan de estudios que le ha venido en gana.

Pedro y Gangas también han escrito sobre este tema. Os recomiendo leerles, no tiene desperdicio :) 

Yo no pierdo la esperanza en que un día de éstos nos dé por hacer bien las cosas desde el principio y no tengamos que ir poniendo parches...

sábado, 25 de mayo de 2013

Nada que perder, mucho que ganar

Desde wikisanidad, nos invitan a escribir sobre la brecha digital para el Carnaval de la Salud de mayo.

Algunos argumentos escuchados en contra de subirse al carro del 2.0:
  • "No sé cómo funciona": yo tampoco sabía cómo funcionaba una lavadora hasta que mi madre me enseñó. Como todo, se mejora con la práctica.
  • "No puedo aportar nada": ¿¡cómo!? Todos podemos aportar algo y no hace falta que esté siempre relacionado con el ámbito sanitario, sino que puedes compartir cosas sobre tus aficiones, por ejemplo.
  • "Eso es una pérdida de tiempo": quizá esto es lo que más he oído. Yo más bien diría que invierto bastante tiempo; pero creo que gano mucho más de lo que puedo perder (en realidad, no creo que pierda nada). Soy una firme defensora de que no todo se aprende en un aula.


Como anécdota de estos primeros días pululando por el hospital, en mi recién estrenado servicio aún se usa el pen drive para pasarse documentos unos a otros cuando quizá sería mucho más fácil compartir una carpeta de Dropbox, por ejemplo. Quizá algún día me atreva a proponerlo...

¡Ah! Y no en todos los ordenadores hay disponible conexión a Internet. Para algunos, hay que solicitarla... ¿Quién agranda la brecha?

jueves, 21 de marzo de 2013

¿De verdad cuidamos a nuestros pacientes?

Como sabéis, a principios de este mes acudí a las Jornadas PostMIR que organizó la academia CTO en Madrid. Después de un par de charlas, unas cuantas nos fuimos al Hospital 12 de octubre a preguntar en varios servicios sobre la residencia. Hasta aquí todo normal, es lo que todos los Rblastos estamos haciendo ahora: patearnos los hospitales en busca de nuestro futuro servicio.
Mi sorpresa fue que al entrar por la puerta principal no había ningún puesto de control, ni personal de seguridad que nos preguntara a dónde íbamos. Sólo un ancho pasillo hacia las escaleras.
El pasado lunes también estuve en los tres hospitales de Sevilla y ocurrió exactamente lo mismo.

Algunos os extrañaréis de mi sorpresa; pero es que esto no ocurre en los Hospitales de Badajoz y Mérida. Aquí tenemos puestos de control en los que nadie pasa sin una tarjeta de visitante o un papel de cita para alguna consulta externa. Aquí haré una distinción porque en el Hospital Infanta Cristina (Badajoz) sí que se puede acceder a las plantas de hospitalización a través de las consultas externas; pero, por lo que he podido ver, no ocurre así en el de Mérida (se puede acceder; pero no sin pasar por un puesto de control).

El hospital no es el sitio ideal para recibir visitas. Entiendo que el paciente ha de estar acompañado por un familiar; pero de ahí a que toda la familia tenga pasar por la habitación... El hospital tiene que ser un lugar agradable (en la medida de lo posible, claro) donde el paciente pueda recuperarse y descansar hasta que pueda ser dado de alta. ¿No es mejor recibir visitas cuando ya estés en casa, recuperado y a gusto? Yo soy más de esto último :)

Y esto también intento aplicarlo a las que recientemente han dado a luz. Madres recientes con puntos recientes... La situación ideal para ser visitada. Bueno, no la visitan a ella, sino al bebé ;) Esta ansia particular nunca lo he entendido del todo, la verdad. ¿No es mejor hacer la visita cuando ambos estén tranquilamente en casa?
¿Y qué me decís de los pasillos llenos de flores? Hace un par de años, el ahijado de mi madre tuvo una niña y, cómo no, a la madre había que llevarle un ramo de flores. Pues nada más llegar a la planta nos encontramos lo que yo ya sabía: todo el pasillo lleno de ramos porque no se permite que estén en las habitaciones. Así que esta costumbre tampoco la entiendo. Yo soy más de llevarles una caja de bombones (o similar), que sé que lo van a disfrutar mucho más ;)

Convenciones sociales que no me convencen nada en absoluto (aparte de las connotaciones en materia de seguridad que le queramos dar), y de ahí que me plantee la pregunta con la que titulo este post: ¿de verdad cuidamos a nuestros pacientes?

miércoles, 13 de marzo de 2013

Paciente empoderado (o cómo ponerle nombre a todo)


Desde wikisanidad, este mes nos proponen hablar sobre el paciente empoderado para el Carnaval de Salud de marzo y es que... ¡empoderarse está de moda!

"Quizá es un eufemismo con el que se pretende hacer descender a algunos médicos que todavía están encaramados a su pedestal, mientras que se pide a los enfermos que abandonen su permanente genuflexión ante una enfermedad y se levanten para participar mucho más de lo que lo han hecho hasta ahora en controlar una patología crónica." (Artículo El paciente empoderado en El Mundo Salud).

No me gusta el término "empoderado". Quizá paciente proactivo se adaptaría mejor al concepto; pero, aun así, creo que no es necesario catalogar a este tipo de paciente porque no deja de ser eso, otro tipo de paciente más.

Durante mis prácticas en el Centro de Salud, he visto pacientes que han venido con su propio diagnóstico ya hecho de casa y reclamando ciertas pruebas (por supuesto, gracias a Dr. Google y Dra. Wikipedia). Siempre he estado tentada a preguntar para qué venían al médico entonces si ya sabían qué les pasaba; pero nunca me he atrevido, la verdad.
Éste no es el paciente empoderado. Él conoce su enfermedad porque ha hablado con su médico, han ido forjando una relación basada en la profesionalidad y en la autonomía del paciente, no en el paternalismo. Los dos a la misma altura; pero cada uno en su papel. Esto no es ni más ni menos que el resultado de una buena relación médico-paciente, y para conseguirla se necesita fundamentalmente tiempo para hablar y escuchar (ambas cosas igualmente importantes). La comunicación es fundamental en todos los ámbitos de la vida y en la Medicina no iba a ser menos.

La sociedad evoluciona constantemente y hemos de adaptarnos a ello. No podemos olvidar entonces que los pacientes también son personas, que forman parte de la sociedad y que también evolucionan. Si los profesionales sanitarios utilizamos la red para compartir, publicar e informarnos, ¿por qué no los pacientes? Eso sí, nada sustituirá una consulta cara a cara. A veces nos pasamos queriéndole poner nombre a todo...

jueves, 7 de febrero de 2013

Cómo viví el 2F

Llevo unos días queriendo escribir sobre cómo fue mi MIR; pero entre la mudanza, recolocar las cosas en casa, hacer la más-que-necesaria limpieza en mi habitación y demás, no he tenido mucho tiempo, la verdad.

Cortesía de Carlos Núñez para el proyecto MIR 2.0 de este año
Ese día comí con mis padres en Badajoz y, sobre las 15:00h, nos fuimos para la Universidad, donde ya había bastante gente. Estaba nerviosa; pero no atacada. Llevaba varias semanas deseando que llegara este día.

Personalmente, el examen en general no me pareció fácil; pero sí "raro". Como en los simulacros, había preguntas que sabía y otras de las que no tenía pajolera idea. Lo que sí noté es que dudaba en muchas. ¡Ah! Y que les dio fuerte con la hidroclorotiazida xD

No salí contenta del examen. Creo que pude haberlo hecho mejor, aunque, al ir viendo algunas respuestas en wikisanidad para el proyecto MIR 2.0, me he dado cuenta de que no lo he hecho tan mal.

Algunos compañeros ya han metido la plantilla en CTO y AMIR para ver una estimación. Yo aún no me he atrevido, me da canguelo. Prefiero esperar, al menos, a que salga la platilla del Ministerio. Tengo bastante claro en qué condiciones repetiría el examen, que es algo que aún no puedo descartar. Como en cualquier examen, te lo juegas todo a una carta y en un día concreto. No se valora el trabajo de tantos meses, sino lo que plasmas en un papel ese día. Cuando salgan los resultados provisionales y, sobre todo, los definitivos, será el momento para hacer balance.

Eso sí, desde el primer momento, ya está Gangas haciendo numeritos y los compañeros del proyecto MIR 2.0, resolviendo las preguntas. Gracias a todos por el gran trabajo que hacéis.

Hasta entonces, a otra cosa, mariposa :) De momento, el día 16 de febrero estaré en la I Jornada Nacional sobre Gestión Sanitaria, que se celebrará en el Colegio de Médicos de Madrid. Me hace especial ilusión estar en un evento como éste. ¿Por qué? No lo sé, quizá por los años que he estado como representante estudiantil (tanto en la universidad como en el CEEM). ¡Hay mucho que aprender fuera de las aulas! :)
Después tocarán las Jornadas PostMIR, también en Madrid.

Estos días también he aprovechado para darle un lavado de cara al blog. A mí me gusta mucho y espero que a vosotros también os guste Espero poder escribir más cositas.

martes, 13 de noviembre de 2012

¿Hemos tocado fondo ya?

Hoy es martes y 13, un día cualquiera para unos y un día de mala suerte para otros... Sin embargo, hay personas que sienten que la mala suerte les persigue día tras día: personas sin trabajo, sin poder dar de comer a sus hijos o sin poder hacerse cargo de sus familiares.

Día tras día, nos llegan noticias como las siguientes:

Hasta los jueces y policías se han pronunciado para que esto pare de una vez por todas, y ayer (¡POR FIN!) PP y PSOE acordaron con la AEB el fin de los desaucios durante dos años.; pero ojo, no nos confundamos porque esto no es ningún logro ni algo por lo que deban sentirse orgullosos, sino más bien todo lo contrario. Esto sólo aplaza el problema, no lo soluciona.

Y con todo esto, yo, al igual que Catalina, también me pregunto día tras día hacia dónde nos dirigimos...

Hoy en día sólo oímos cosas sobre la prima de riesgo y el banco malo. ¿Por qué nos preocupamos por los mercados y no por las personas? ¿Por qué tenemos que esperar a que sucedan las cosas para reaccionar? ¿Por qué los políticos creen que el dinero que les dan a los bancos va a llegar a los ciudadanos cuando todos sabemos que eso no ocurrirá?
Me da igual de qué color sea tu chapa, el nombre de tu papeleta, qué religión profeses, qué ideología tengas... ¿Acaso no se te remueve algo por dentro cuando ves sufrir a otra persona?
Por la parte que me toca, me llevo las manos a la cabeza cuando leo que se van a cerrar o a privatizar varios hospitales, cuando me doy cuenta que ya no importan los pacientes ni los profesionales que trabajan para ellos, sino la rentabilidad que se consigue con la salud de las personas. Ahora juegan al Monopoly de la salud.

Pero sé que no todo está perdido, que aún quedan personas que trabajan desinteresadamente por los demás:

El dinero importa y negarlo es de hipócritas; pero las personas importamos más.



sábado, 11 de agosto de 2012

Diferentes e iguales: ¿por qué no podemos ser ambas cosas?

Hacía tiempo que quería hablar sobre este tema; pero nunca he encontrado el momento para empezar ni la forma de hacerlo.

Los últimos artículos en Diario Médico sobre la feminización de la profesión médica han causado bastante revuelo:

Contando además con otro artículo en El País y la polémica suscitada en torno a la Asociación Española de Pediatría (AEP):
La feminización, en mayor o menor medida, de las diferentes profesiones es un hecho. La mujer se ha ido incorporando poco a poco al mundo laboral. ¿Por qué destaca tanto? Como tradicionalmente se le ha restringido este acceso, las mujeres saben que están en el punto de mira y que continuamente están siendo evaluadas. Es por ello que invierten más en formarse lo mejor posible para que se dude de ellas lo menos posible.
¿Por qué levanta tantas ampollas? Porque aún seguimos viendo diferencias entre hombres y mujeres en vez de ver personas cualificadas o no para el ejercicio de cierta profesión. Personalmente, me da exactamente igual que la persona que ejerce una determinada función sea hombre o mujer, lo que verdaderamente me importa es que esa persona haga bien su trabajo.

Pero la lucha no finaliza aquí, sino que también la tenemos en el diccionario. Y es que no me gusta la palabra médica. Me suena mal. No es que yo prefiera que me digan cocinero o conductor (que en realidad me da bastante igual), es que simplemente es una palabra que no me entra por el oído. Que me llamen médico o médica no va a hacer que me sienta más o menos mujer. No me molesta ni me parece una falta de respeto o un insulto. Quien lo prefiera, puede llamarme médica; pero a mí me seguirá rechinando en el oído...

Como siempre, todos los extremos son malos. No simpatizo ni con el feminismo ni con el machismo. La discriminación positiva también es discriminación y no me parece bien que haya que dar facilidades a las mujeres porque sí. Tampoco me gusta la paridad. Creo que este tipo de medidas favorecen aún más la desigualdad porque ahondan en el pensamiento de que seguimos siendo diferentes a la hora de acceder a un puesto de trabajo. Pienso que uno debe ganarse el puesto y que la persona que tiene que ocuparlo es aquélla que esté mejor formada para desempeñarlo adecuadamente. Obviamente, soy consciente de que no todo el mundo piensa así, de que hay personas que aún piensan que el hombre es superior a la mujer (¡y viceversa!) y de que no se nos trata como iguales; pero hay que saber convivir con ello porque es inevitable que exista este tipo de pensamiento y más cuando, como he comentado antes, se promueven medidas, en mi opinión, feministas.

Los cambios han de sucederse poco a poco. El rechazo a los mismos es algo normal, por lo que si intentamos hacerlos de golpe, fracasaremos estrepitosamente. Sin embargo, estoy segura de que pequeños gestos diarios nos reportarán un mayor beneficio... "Sin prisa; pero sin pausa" :)
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